...Este
artista ha creado un universo onírico en el que confluye lo último
de la tecnología digital y lo más arcaico de los arquetipos
femeninos. En la mayor parte de su obra (por no decir en toda) el cuerpo de
la mujer es objeto de bendición y maldición. Entronizada como
una diosa pagana, o castigada como una pecadora atormentada, la mujer que
puebla el universo de Valdez tiene no duda en dirigir su mirada directamente
hacia el espectador.
Nuestro artista va más allá de las piedras angulares del Bien
y el Mal, de la Virgen y Eva. Entre medio de estas dos columnas reconoce infinidad
de arquetipos femeninos, los mismos que aparecen en cuentos para niños,
relatos folklóricos, textos mitológicos y religiosos. Todos
ellos encarnan en cuerpos que alguna vez mostraron su presencia física
frente a una cámara fotográfica a la vez que contrastan con
la fantasía digital. Son tan familiares para nuestro artista que hasta
se permite bromear con ellas...
...Sus divas son atravesadas por el erotismo del barroco y del modernismo vienés, con el agregado extra de una técnica contemporánea como el collage digital...
...El
cuerpo femenino se convierte en el imán que atrae insectos, peces,
plumas y decenas de elementos cortantes. Parece haber indicios de tortura
semejante a los castigos del Infierno pintado por El Bosco, como así
también una ambigua consideración del pecado: algo que merece
ser castigado y un permiso para gozar en tanto dure la carne. Ellas parecen
someterse y rebelarse como aceptar la humillación para tomar revancha.
La carne brilla entre la parafernalia de alas, agujas y raspaduras de palimpsesto.
Luego de recorrer su obra el espectador sospecha que cada una de las mujeres
es resultado de la coagulación de un arquetipo...
...El universo creado por Valdez parece una pesadilla digital donde confluyen lo más tenebroso de los aquelarres de Goya y la sensualidad más atrevida de los surrealistas.
Julio
Sánchez
Lic. en Historia del Arte (UBA). Argentina.